Introducción al mundo de Terabithia

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Las circunstancias que me han llevado a vivir las aventuras que hoy os cuento no son pocas o breves. Justo al contrario, por lo cual he creído conveniente postponerlas e intercalarlas entre futuras sesiones de juego. Sin más preámbulos aquí tenéis la introducción y la primera sesión, que engloba 3 capítulos del TOMO I:

(Introducción)

El atardecer había dejado paso a la oscuridad. Tras un largo camino, me despedía de la extensa llanura. El sonido de insectos nocturnos iba siendo sustituido por el ambiente marítimo, la creciente sensación de humedad y el rumor de las últimas (pero no menos ociosas) horas de actividad social.

Lo cierto es que me dirigía hacia Ragnak aconsejado por unos clérigos. La información que me brindaron sostenía que allí probablemente obtuviese respuesta a algunos de mis interrogantes. Al tratarse de una zona puramente comercial, transitada por cientos de personas a diario, no sería de extrañar que topase con la persona adecuada.
Yo había tomado el camino que me permitiese visitar la mayor cantidad de poblados posibles. En Lamkû fui  ingratamente sorprendido. Apenas en la entrada me crucé con los rebeldes de los que había estado oyendo hablar… Fui coherente, pasé desapercibido y, aunque hubiera querido visitar las culturas nor-occidentales más allá de Bôrk (en especial sus zonas mineras y gélidas, donde se dice habitan enanos desde tiempo inmemoriables), tuve que contentarme con no salir maltrecho de aquella situación y continuar mi ruta hacia la zona de archipiélagos. El extremo oeste del cinturón que separa los continentes “grandes” de Terabithia.
Así que continué a sabiendas de que las próxima capital, donde ahora me encontraba, aún estaba lejos. Paré a descansar a pocas millas, en una pequeña aldea. Al poco de llegar, un pequeño grupo de monjas me acogió humilde pero efusívamente en el nombre de su dios Pelor. Tras unos días pude disfrutar de la flora autóctona, de una muy cuidada cocina tradicional, la simpatía de unos habitantes trabajadores del campo… en definitiva, recuperé mi ánimo y proseguí mi camino con fuerzas renovadas.

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